En el programa Comunidad Profesional, el Dr. Pablo Gulayín, reconocido cardiólogo e investigador de la Universidad Nacional de La Plata, compartió detalles de un hallazgo fundamental para la prevención de enfermedades cardíacas. Se trata de la lipoproteína (a), un biomarcador que permite identificar con mayor precisión a personas con alto riesgo de sufrir eventos cardiovasculares.
La novedad principal radica en la presentación de los primeros datos regionales (provenientes de Argentina, Chile y Uruguay) en el último Congreso Nacional de Cardiología. Estos datos demuestran que las personas con niveles elevados de este marcador tienen entre un 75% y un 100% más de riesgo de enfermarse en un plazo de cinco años, en comparación con quienes tienen niveles normales.
«Nuestro granito de arena a la evidencia científica viene a poner peso con datos contundentes del incremento del riesgo, pero con evidencia local, que siempre es muy útil para la recomendación basada en datos regionales», explicó el especialista.
¿Qué es la Lipoproteína (a) y por qué es clave?
A diferencia de otros factores de riesgo, la lipoproteína (a) está determinada genéticamente. Esto significa que sus niveles en sangre son independientes de la dieta, el ejercicio o la presencia de enfermedades como la diabetes, y se mantienen estables a lo largo de la vida.
Este biomarcador favorece la acumulación de colesterol en las paredes arteriales, lo que puede derivar en:
Infartos de miocardio.
Accidentes cerebrovasculares (ACV).
Estenosis de la válvula aórtica.
Se estima que entre un 15% y un 20% de nuestra población presenta niveles elevados de este marcador.
Debido a su impacto, las guías americanas de marzo de 2026 recomiendan determinar su valor en sangre al menos una vez en la vida en toda la población.
El desafío del tratamiento actual
El Dr. Gulayín aclaró que, aunque todavía no existen fármacos específicos para bajar la lipoproteína (a) —aunque varios se encuentran en fase de investigación avanzada—, detectarla cambia la estrategia médica.
«En quienes tienen este marcador muy elevado, somos más agresivos e intensivos en bajar el colesterol LDL», señaló.
Más allá de los marcadores genéticos, el investigador advirtió sobre la persistencia de los factores de riesgo clásicos como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad.
Gulayín destacó dos problemas principales en la actualidad:
Subdiagnóstico y subtratamiento: Muchos pacientes no alcanzan las metas de control necesarias por una «inercia» en el equipo de salud o falta de conciencia poblacional.
Hábitos saludables: Si bien la conciencia sobre la actividad física ha crecido, aún queda mucho trabajo por hacer en la prevención primaria.
Emociones y corazón
Finalmente, en el contexto del mundial de fútbol Canadá México y EEUU 2026, el cardiólogo advirtió que los picos de emociones, tanto positivos como negativos, generan cambios fisiológicos que pueden disparar la presión arterial
. En personas con placas de colesterol o arterias inflamadas, estos eventos emocionales pueden desencadenar eventos cardiovasculares indeseados.
La entrevista concluyó con un mensaje de optimismo y la recomendación de realizar controles preventivos para «prevenir más que curar».






