En el marco del inicio de la temporada invernal, Ariel López, Jefe Regional de Seguridad y Medio Ambiente de Camuzzi (Unidad Mar del Plata), brindó recomendaciones clave en el programa Comunidad Profesional para evitar accidentes domésticos. Destacó la importancia de la revisión anual y el color de la llama como señal de alerta.
Con la llegada de las bajas temperaturas y el inicio formal del invierno, el uso de artefactos de calefacción se intensifica en los hogares. Sin embargo, esta práctica conlleva un riesgo latente si no se toman las precauciones adecuadas: la intoxicación por monóxido de carbono. Ariel López, encargado del área de Seguridad de la empresa Camuzzi (Unidad de Negocios Mar del Plata), dialogó con el programa Comunidad Profesional por FM Classique 106.5 para concientizar sobre este «enemigo invisible»
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Un peligro difícil de detectar
El monóxido de carbono es un gas sumamente venenoso que posee características que lo hacen particularmente peligroso: no tiene olor, color ni sabor, y no es irritante para las vías aéreas.
«Es realmente muy difícil, por no decir imposible, percibir que lo podemos tener en un ambiente», advirtió López, subrayando que la prevención es la única herramienta efectiva.
Claves para la prevención en el hogar
Para garantizar un ambiente seguro, el especialista de Camuzzi destacó tres pilares fundamentales:
Revisión técnica: Es fundamental realizar una verificación anual de los artefactos antes del comienzo del invierno, siempre a través de un gasista matriculado.
Ventilación permanente: Nunca se deben obstruir las rejillas de ventilación. Garantizar la circulación de aire no solo previene accidentes, sino que también es una práctica saludable.
El color de la llama: Este es el indicador visual más importante. Una combustión completa y segura se manifiesta con una llama de color azul o celeste con extremos transparentes.
Si la llama presenta tonos amarillos, naranjas o rojos, es un indicio crítico de que el artefacto funciona mal y se debe convocar de inmediato a un profesional.
El error común: Calefaccionar con la cocina
López fue enfático en desaconsejar el uso de hornos y hornallas para calentar los ambientes. Al ser artefactos de «cámara abierta», consumen el oxígeno del ambiente y liberan los productos de la combustión en el mismo lugar donde están las personas.
«La cocina es un artefacto diseñado exclusivamente para la cocción de alimentos», recordó el experto.
A pesar de las constantes campañas de difusión, las estadísticas nacionales siguen siendo preocupantes: se registran aproximadamente 200 muertes anuales y 40.000 intoxicaciones por diversos tipos de combustibles en todo el país.
Ante una posible intoxicación, los síntomas suelen confundirse con otras patologías comunes, como el estrés o el cansancio. Es vital estar atentos a:
Dolor de cabeza, mareos y somnolencia.
Debilidad o cansancio extremo.
Náuseas, vómitos y palpitaciones (en cuadros más graves).
¿Qué hacer ante una sospecha? Si se presentan estos síntomas o se sospecha de la presencia de gas, López recomienda: apagar los artefactos, ventilar el lugar, salir al aire libre y llamar inmediatamente al 107.
La prevención y la responsabilidad en el mantenimiento de las instalaciones son, en definitiva, las mejores herramientas para transitar un invierno sin riesgos.




