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Cáncer de mama: claves para la detección precoz, factores de riesgo y los controles anuales

En el marco del mes de concientización sobre el cáncer de mama, la patología se posiciona como la enfermedad oncológica más frecuente en las mujeres. Según explicó en Comunidad Profesional la Dra. Ana Laura Carlini, oncóloga, especialista en asesoramiento genético oncológico y formada en Medicina del Deporte, aunque la inmensa mayoría de los casos corresponde a mujeres, hasta un 1% de los diagnósticos puede darse en varones.

Estudios y métodos de detección temprana

La especialista destacó que la primera línea de cuidado es la autoexploración mamaria o autoexamen. Se trata de una técnica simple de autocontrol que permite a las mujeres conocer la estructura de sus mamas y advertir cualquier alteración al mover los brazos o cambiar de posición.

En cuanto a los métodos complementarios, el estándar médico se organiza de la siguiente manera:

  • Mamografía: Es el estudio con rayos indicado de forma anual a partir de los 40 años. La especialista sugirió considerar una primera mamografía de base a los 35 años, o iniciar antes si existen antecedentes familiares previa consulta médica.
  • Ecografía mamaria: Funciona como un método complementario de ultrasonido para evaluar hallazgos o características específicas de la mama.

Por características mamarias o por hallazgos a veces se complementa con resonancia mamaria.

¿Cómo afecta a los hombres?

Aunque la enfermedad no suele asociarse al sexo masculino, la Dra. Carlini aclaró que en los hombres la detección puede resultar más sencilla a simple vista ante la presencia de algún abultamiento o induración, debido a la menor impronta mamaria. Si bien no existe un estándar de seguimiento anual estandarizado para varones como en las mujeres, el seguimiento se activa ante hallazgos físicos o ante la confirmación de predisposición hereditaria en el grupo familiar.

 Factores de riesgo modificables y no modificables

La oncóloga detalló que el desarrollo de la enfermedad es multifactorial. Dentro de los factores no modificables —aquellos en los que no se puede intervenir— se encuentran:

  1. Nacer mujer, por la predisposición biológica.
  2. El envejecimiento y la edad, ya que con el paso de los años las células van envejeciendo y los mecanismos de protección del cuerpo se desgastan.
  3. Factores genéticos e hereditarios, presentes en aproximadamente el 5% de los diagnósticos a través de mutaciones transmisibles.

Por otro lado, existen factores de riesgo modificables vinculados a los hábitos diarios:

  • Estilo de vida saludable: Mantener una alimentación equilibrada, adecuada hidratación y actividad física regular para evitar el sedentarismo y el sobrepeso.
  • Evitar hábitos tóxicos: Reducir o eliminar el consumo de cigarrillo y alcohol, ya que está demostrado que generan daño en el organismo y pueden favorecer la aparición de patologías tumorales.

Diagnóstico precoz y tasas de curación

La Dra. Carlini remarcó que cuanto más pequeño y temprano se detecte, mayores son las tasas de curación y la efectividad de los tratamientos. Además, explicó que los avances médicos actuales permiten abordar la patología con un seguimiento continuo similar al de enfermedades crónicas como la hipertensión, el colesterol, alternando períodos de tratamiento con etapas de monitoreo y descanso.

«Cuanto más precoz la enfermedad y más chiquita se encuentre la patología mayores son las tasas de curación», finalizó.

 

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