Educación Últimas Noticias

Cada vez más colegios secundarios restringen el uso del celular: las nuevas reglas

Un relevamiento de AIEPA revela que crece la cantidad de instituciones que limitan o prohíben los teléfonos móviles durante la jornada escolar. Lockers, cajas en las aulas y uso exclusivo con fines pedagógicos son algunas de las estrategias adoptadas.

El debate sobre el uso de los celulares en las escuelas sigue sumando capítulos. Luego de la entrada en vigencia de la ley que prohíbe el uso de pantallas en las aulas del nivel primario en la provincia de Buenos Aires, cada vez más colegios secundarios comenzaron a aplicar medidas para restringir estos dispositivos entre sus estudiantes.

Un relevamiento realizado por la Asociación de Institutos de Enseñanza Privados de Argentina (AIEPA) detectó que 154 escuelas secundarias privadas de todo el país ya implementaron distintas modalidades de limitación o prohibición del uso de teléfonos celulares en los niveles medio, técnico y agrario.

La mayoría de las instituciones optó por impedir el uso del celular dentro del aula, mientras que otras avanzaron con restricciones aún más amplias durante toda la jornada escolar.

«Es una problemática que vemos día a día en nuestras escuelas: chicos que llegan con el celular como una extensión de su mano, con dificultades para sostener la atención o el diálogo cara a cara. No hay una única solución, pero sí un consenso: el tema no puede ser ignorado«, sostuvo el secretario ejecutivo de AIEPA, Martín Zurita.

Diferentes estrategias para un mismo objetivo

El estudio muestra que cada institución encontró su propia manera de reducir la presencia de los teléfonos durante las clases.

En el Colegio Arandú, de La Plata, los alumnos de primaria no llevan celulares y en secundaria deben dejarlos guardados en sus lockers hasta el final de la jornada.

En tanto, el Colegio Haras del Sur, también de La Plata, prohíbe que los estudiantes del ciclo básico ingresen con celulares, mientras que los del ciclo superior pueden llevarlos, aunque deben permanecer siempre dentro de la mochila.

Otra modalidad es la del Colegio Jacarandá, de Lanús, donde los dispositivos permanecen guardados y sólo pueden utilizarse cuando el docente los requiere como herramienta pedagógica.

En el Instituto Avellaneda, los celulares únicamente se emplean para actividades educativas previamente autorizadas por el equipo directivo y, una vez finalizada la tarea, deben apagarse y guardarse nuevamente.

También existen escuelas que disponen cajas especiales dentro del aula. Es el caso del Instituto La Paz, de La Matanza, donde los alumnos depositan sus celulares al ingresar a clase y recién los recuperan durante los recreos.

Otras instituciones permiten el uso únicamente para actividades pedagógicas, como investigaciones, calculadoras o simuladores, mientras que algunas habilitan el teléfono durante los recreos exclusivamente para utilizar billeteras virtuales en el bufet escolar.

Una tendencia que se expande

La ley bonaerense que restringe el uso de celulares en el nivel primario comenzó a aplicarse con el inicio del ciclo lectivo 2026, tras su aprobación en la Legislatura provincial y un período de adecuación dispuesto por la Dirección General de Cultura y Educación.

Aunque la normativa no alcanza al nivel secundario, muchas instituciones decidieron avanzar con reglamentos propios ante el impacto que generan las pantallas en el aprendizaje y la convivencia escolar.

El relevamiento de AIEPA también identificó experiencias similares en escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén, Salta, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Jujuy y Mendoza, lo que refleja una tendencia creciente en todo el país.

«Advertimos que sin una regulación adecuada, los alumnos pierden el foco en el proceso educativo«, afirmó Zurita, quien además explicó que la entidad acompaña a los establecimientos con programas de capacitación y actualización pedagógica para implementar estas políticas.

Mientras continúa el debate sobre los límites del uso de la tecnología en las aulas, cada vez más escuelas optan por recuperar un objetivo que consideran esencial: favorecer la concentración, la interacción entre los estudiantes y un aprendizaje con menos distracciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *