Opinión

El apetito por las consecuencias

Por Carlos Marcheschi (*)

En el vuelo hacia Ibiza de la compañía KLM, del pasado viernes, dos hombres aparentemente alcoholizados se negaron a usar el barbijo dentro de la aeronave en pleno vuelo, rompiendo el protocolo dispuesto por la pandemia y poniendo en riesgo a todos los pasajeros.

El desagradable episodio culmino con la reducción de los dos inadaptados por parte de varios pasajeros.

En la última versión de la norma ISO 31000 se cambió el nombre de esta conducta desde “Apetito por el riesgo” a “Apetito por las consecuencias”.

Esta conducta expone claramente la posibilidad de que un individuo “tome” un riesgo a un daño posible, vulnerando una medida de mitigación de ese riesgo o asumiendo un riesgo innecesario.

Es el caso, lamentablemente común, de ver un motociclista a toda velocidad con el pelo al viento sin la utilización del casco, que mejoraría la posibilidad de sufrir un trauma grave en caso de un accidente.En esta pandemia se puede asimilar esta conducta, cuando vemos a una persona en un lugar público, que no respeta la distancia social aconsejada o al negarse a llevar puesto un barbijo como el inadaptado del vuelo de KLM.

Pero …hay una pequeña diferencia. El caso del motociclista pone en evidencia su propio apetito por las consecuencias y de un impacto de daño posible, mayormente sobre su persona.Esto es en parte así pero no totalmente así, ya que también existe una consecuencia a considerar sobre todo el sistema de salud si el daño se produjera.Al accidentarse, el uso de recursos no será el mismo que si tuviera el casco puesto, ya que utilizara muy probablemente los servicios de un neurocirujano, una estadía mas prolongada en UTI y una estancia hospitalaria general mas larga que si llevara el casco puesto.El trauma craneal es el factor determinante en la sobrevida en estos casos y en el uso de recursos de salud también.Viéndonos todos, como usuarios de un sistema de salud, el apetito por las consecuencias del motociclista pasa de un impacto personal a uno de consideración global.En el trabajo en equipo, sucede que este aspecto se transforma en un “Keynote” (o “dato clave”) a considerar para el adecuado trabajo en equipo, el apetito a las consecuencias.Tenemos en las ciencias de la salud un déficit enorme y mucho por mejorar para aprender a trabajar en equipo, habilidad compleja o “no técnica” de valor trascendente para poder concretar objetivos importantes.

Solo por mencionar algunos componentes importantes del trabajo en equipo , enumeraremos otras que son de igual importancia a nuestro keynotes de hoy.

Es necesario analizar los comienzos, en donde se empieza a gestar el problema, en la formación inicial.Las escuelas de medicina tienen que transformar la educación, unipersonal, de sesgo competitivo, aislada del resto del equipo de salud a una educación que incluya la adquisición de habilidades no técnicas que permitan el mejor y mas eficiente desempeño del equipo de salud en la vida real.Trabajo en equipo, comunicación (asertiva, técnica, oral, escrita), liderazgo, tomas de decisiones constituyen un paquete básico y mínimo.La atención multidisciplinar necesaria para la mejor atención de salud exige el manejo de estas competencias que muy frecuentemente están ausentes.La realidad clínica nos lleva a entender tardíamente la necesidad de desarrollarnos en estas áreas.Otro aspecto es que la formación de grado se constituye casi siempre en modo endogámico.Si vamos a estudiar medicina es casi seguro que mas del 90 % de los profesores sean médicos.Entonces se pierde la posibilidad de comenzar tempranamente a interactuar con otras disciplinas que se conforman desde otro lenguaje, desde otro marco conceptual y desde otra organización cultural.

Se vuelve a perder aquí otra oportunidad de aprendizaje y es la necesaria interacción multicultural para conformar equipos.No es de extrañar que sea raro de ver, los equipos multiprofesionales de éxito y buena performance.Aun es raro de ver equipos Uni profesionales con distintos especialistas médicos que funcionen en sintonía.Quiero decir, que el problema tiene dimensiones cósmicas.Entonces luego, nos asombramos no contar con eslabones adecuados en cualquier cadena necesaria de un proceso para funcionar en forma eficiente.Debemos considerar que el desarrollo personal alcanzado por cada eslabón de un equipo es determinante en su aporte de valor a el conjunto.Debemos estimular el desarrollo personal no utilitario, para poner a las personas en posición de conocer sus propias fortalezas y limitaciones.Solo así es posible agregar algún valor a un equipo de trabajo.La presencia del líder y su estilo de liderazgo es el componente que marca la visión y propósito del equipo.

Sin líder no hay equipo posible pero un líder formara el equipo adecuado.

EL APETITO POR LAS CONSECUENCIAS

En el caso de que un individuo quiera conformar un equipo de trabajo debe aceptar con cierta humildad una metodología de trabajo que no es igual a que si estuviera solo.El equipo de trabajo no admite que un eslabón de la cadena asuma un riesgo, en forma inconsulta, ya que este afecta a todo el conjunto.Así la libertad individual queda afectada y esto debe entenderse como un aporte al buen funcionamiento del conjunto.Si el apetito por la consecuencia de un integrante del equipo es subestimado, todo el equipo estará en riesgo de fracasar.

La tensión de la “libertad de acción” o libre arte del individuo debe equilibrarse con la evaluación del riesgo del equipo que supone.

Entonces el líder debe ser el monitor de esta conducta individual, toda vez que se afecte al conjunto.La tensión debe resolverse en la mesa de trabajo y de antemano es decir en forma preventiva, promocionando las bondades de conocer que el apetito por las consecuencias de todo individuo integrante de un equipo de trabajo queda limitada a la visión del conjunto.El precio de el buen funcionamiento de un equipo es la cesión al conjunto de ciertas libertades individuales por el bienestar común.No hay posibilidad de autonomía individual en la toma de decisiones sin antes revisar las consecuencias para el grupo.Esto aplica a un equipo de trabajo o a cualquier actividad grupal o institucional que persiga una inteligencia colectiva que anhele alcanzar un objetivo de gran beneficio para todos.En resumidas cuentas, este Keynotes es clave para entender el pegamento necesario que logra efectividad de acciones en cualquier grupo humano que se proponga arribar a un objetivo.

(*) Secretario general Sociedad Platense de Anestesiología, columnista de Comunidad Profesional.

correo: carlosmarcheschi@icloud.com

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