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La UNLP y el desarrollo regional de Internet

Internet se ha vuelto un servicio imprescindible en nuestras vidas cotidianas. Lo usamos para comunicarnos, trabajar, estudiar, realizar compras, trámites o simplemente distendernos, y su uso sin duda alguna se intensificó en estos años de pandemia. El 17 de mayo se celebra en todo el mundo el Día de Internet, una iniciativa tendiente a promover la importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y diversos asuntos relacionados con la Sociedad de la Información, como la reducción de las brechas.

Para celebrarlo, el Ingeniero Pedro Brisson, Director del área de Infraestructura y Redes del Centro Superior para el Procesamiento de la Información (CeSPI) de la Universidad Nacional de La Plata hace un recorrido para conocer el pasado, presente y futuro de la famosa “Red de redes”.

Un poco de historia

La historia de las redes y la conectividad entre computadoras no se limita a Internet y la Universidad Nacional de La Plata tiene una larga trayectoria en este tema. De hecho, en la década de los ‘80, cuando las computadoras ocupaban habitaciones enteras, en el Bosque platense un grupo de pioneros estableció la primera red interna entre dos dispositivos pertenecientes al CeSPI y a la Facultad de Ciencias Exactas. Esta red local entre supercomputadoras o mainframes de la época se realizó sobre protocolos privativos desarrollados por los fabricantes de las máquinas (IBM y VAX) que eran completamente cerrados y no tenían nada que ver con lo que luego fue Internet. Sin embargo, permitían a las distintas facultades y dependencias intercambiar archivos, realizar cálculos y procesar datos.

Con el correr de los años la UNLP participó de distintas iniciativas para interconectar dispositivos que fueron surgiendo a nivel mundial. Pedro Brisson explica que “uno de los primeros pasos fue tener un nodo de la red BITNET, una red informática cooperativa de investigación de universidades de los Estados Unidos fundada en 1981 por investigadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y de la Universidad de Yale. Esa fue la primera conexión internacional que nos permitió acceder a correos electrónicos y archivos. La transferencia de los datos no era instantánea como hoy en día sino que los correos, por ejemplo, tardaban varios días en ir y volver. Nosotros hacíamos una conexión diaria por la noche con la Comisión Nacional de Energía Atómica, de ahí se conectaban con Chile y desde ese país pasaba a Estados Unidos, con velocidades bajísimas”.

“Si bien esto tenía un enorme costo económico, era un gran avance para nuestros científicos ya que en pocos días podían acceder a información que antes les llevaba meses”.

Además de BITNET, la UNLP se conectó a UUCPDECnet y otras redes que fueron quedando en la historia. En la década de los ‘90 comenzó a expandirse a nivel global una red que se venía desarrollando en Estados Unidos desde 1969: Internet. A diferencia del resto de las redes que tenían protocolos cerrados impuestos por sus fabricantes, en este caso los protocolos eran abiertos y todos podían acceder, auditar y modificar el código fuente, con lo cual se fue conformando una gran comunidad interesada en su desarrollo. “La principal diferencia con otras redes, que sin duda fue la clave del éxito, es que estaba muy orientada a la compatibilidad, la idea era que todos se pudieran conectar a esas redes independientemente de la máquina que tuviera. Eso, sumado al espíritu de colaboración, hizo que la red se expandiera y se convirtiera en el protocolo de habla universal”, explicó Brisson.

El rol de la UNLP en el desarrollo regional de Internet

Argentina fue el primer país de Latinoamérica en conectarse a Internet. El enlace se estableció en la Cancillería, organismo encargado de las relaciones exteriores de la Nación y poco tiempo después se sumaron las universidades de Buenos Aires y La Plata. Brisson recuerda que la primera conexión que se estableció desde el CeSPI a la Red de redes fue a principios de 1994 y la inauguración de esa nueva vía de comunicación entre la Universidad y el mundo estuvo a cargo del entonces Presidente, Dr. Ángel Luis Plastino.

“Uno de los responsables de que esto se hiciera posible fue Javier Díaz, el actual Director del CeSPI, que venía impulsando las redes e hizo las gestiones para que nos conectáramos a Internet. De hecho, una vez que lo logramos su uso se extendió muy rápido a todas las facultades porque ya contábamos con una red interna bastante amplia” detalló Brisson.

Con el cambio de milenio iniciaron las tratativas para conectar todas las unidades académicas a través de una ambiciosa red de fibra óptica y en el año 2012 la UNLP se integró a la red de puntos de intercambio de tráfico de la Cámara Argentina de Internet (CABASE), una organización que fomenta la expansión de Internet a nivel nacional. Los puntos de intercambio de Internet o IXP (por sus siglas en inglés) son espacios que cuentan con una infraestructura especial a la cual se conectan los distintos proveedores de servicios de Internet (conocidos como ISP) para intercambiar el tráfico entre sus redes, lo cual permite abaratar los costos de transferencia de archivos y optimizar el funcionamiento de distintos servicios.

Brisson explicó que en un principio la Universidad puso a disposición un espacio, equipamiento, personal y hasta sus propios tendidos de fibra óptica para facilitar el acceso de los proveedores locales de Internet. “Este espíritu colaborativo hizo que se generara una gran sinergia. El nodo regional hoy nuclea e interconecta a más de 20 ISPs que no dudan en compartirnos su infraestructura cuando la necesitamos”. Gracias a esto las unidades académicas más alejadas del casco urbano de La Plata, como la Escuela Universitaria de Recursos Humanos del Equipo de Salud (EURHES) por ejemplo, se encuentran integradas por fibra óptica a la red de la UNLP a pesar de no contar ésta con un tendido propio.

“La creación del nodo de intercambio regional fue uno de los hitos más importantes de esta historia. El CeSPI era uno de los pocos organismos que contaban con la infraestructura y los recursos humanos capacitados que se necesitan para llevar adelante esta tarea, además de ser un actor neutral que no competía con los proveedores privados locales”.

El nodo de intercambio del CeSPI, que funciona en la planta baja del edificio de Matemáticas en 50 y 115, se conecta a una red de 32 puntos ubicados a lo largo y ancho del país, cuyo nodo central se encuentra en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “Esto permite que todos los proveedores de la región puedan llegar al nodo de intercambio con la ventaja de tener una conexión mucho más económica y rápida ya que no es necesario que los paquetes de datos vayan a EEUU, utilizando los megas más caros. Por otro lado, todo el tráfico de información que sea local se resuelve en el nodo de intercambio que está en la universidad sin viajar siquiera a Buenos Aires, lo cual no tiene costo alguno” explicó Brisson.

“Esto permitió una gran expansión de los servicios locales a bajo costo y mayor velocidad”.

En resumen, los proveedores locales se conectan con el nodo regional que está ubicado en la Universidad y este, a su vez, con el nodo central de Buenos Aires para llegar a los otros nodos de intercambio nacionales. De esta manera, cualquier tráfico de información dentro del país se resuelve a través de esta red porque es más rápida, eficiente y económica.

En cuanto al tráfico internacional, si bien existen distintas redes que nos permiten comunicarnos con diversos lugares del mundo, la mayor parte se gestiona a través de 5 cables submarino que llegan desde Estados Unidos y Portugal a la localidad bonaerense de Las Toninas y desde allí se distribuye a través del tendido de fibra óptica a los distintos nodos de intercambio.

El futuro de Internet

“Sin lugar a dudas el futuro de internet está vinculado con el desarrollo de Internet de las cosas, que será una revolución similar a la que fue Internet en su momento”, afirmó el referente del CeSPI. Este concepto, que usualmente encontramos referenciado con las siglas IoT (del inglés Internet of Things), hace alusión a la interconexión de objetos de uso cotidiano entre sí a través de Internet que tienden a integrar el mundo físico con el digital.

Teléfonos inteligentes, relojes, aires acondicionados, lavarropas, luces, herramientas, en un futuro todas las “cosas” estarán conectadas a Internet. “La idea es contribuir al bienestar general automatizando tareas y haciendo que los dispositivos sean más inteligentes y eficientes para disminuir la huella de carbono y favorecer la economía circular” concluyó Brisson.

La UNLP es referente a nivel internacional en diversas temáticas vinculadas con Internet de las cosas. Pedro Brisson y otros profesionales locales integran diversas comisiones de estudio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones que se encargan de indagar sobre los efectos de las TIC sobre el cambio climático, los efectos de las Radiaciones No Ionizantes generadas por antenas y dispositivos electrónicos, de establecer los requisitos de estandarización de las tecnologías de IoT aplicadas a ciudades y comunidades inteligentes y de realizar recomendaciones de ciberseguridad, entre otros temas.

Además, la casa de estudios platense es pionera en el desarrollo y la transferencia de servicios y tecnologías vinculadas a Internet de las cosas, un paradigma que ya se aplica al estacionamiento medido de Luján de Cuyo, al sistema de balizamiento del Puerto de La Plata y a los entrenamientos de futbolistas del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata

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