La producción mundial de carne de cerdo creció un 130% en los últimos 60 años. En este contexto, y frente a las crecientes restricciones al uso de antibióticos, los probióticos surgen como una alternativa clave para enfrentar uno de los principales desafíos del sistema productivo: el estrés post-destete. Este proceso, inevitable en la cría porcina, implica cambios bruscos como la separación de la madre y la incorporación temprana de alimento sólido, lo que puede afectar la salud, el rendimiento de los animales e incrementar la mortalidad. En este escenario, un equipo interdisciplinario de científicos de la Universidad Nacional de La Plata demostró la eficacia de la levadura Kluyveromyces marxianus CIDCA 9121 como suplemento probiótico para mejorar la salud intestinal.
El trabajo, realizado de manera conjunta por equipos del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de Alimentos (CIDCA), el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP) y el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI), todos pertenecientes a la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y al CONICET, en conjunto con las Cátedras de Producción Porcina y Patología Especial de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP,evaluó el uso de un probiótico para mitigar el estrés post destete en la producción porcina.
La investigación, publicada en la revista internacional Probiotics and Antimicrobial Proteins, evaluó una levadura con propiedades probióticas capaz de mejorar la salud intestinal de lechones durante el destete. Los resultados fueron contundentes: mejor desarrollo intestinal, mayor tolerancia al estrés y hasta un 10% más de peso a las 6 semanas post destete en los animales tratados.
El ensayo demostró que las cerdas suplementadas con el probiótico durante las últimas tres semanas de gestación, dieron a luz lechones con un peso significativamente mayor (1.60 kg frente a los 1.37 kg del grupo control). Sin embargo, el efecto más sorprendente se observó tras el destete. Los lechones que continuaron recibiendo la levadura alcanzaron, a los 63 días de vida, un peso promedio de 21.69 kg, lo que representa un 10% más de peso que aquellos con dieta convencional. Los análisis realizados en los laboratorios de la UNLP revelaron que estos animales tenían vellosidades intestinales más largas, una capa de moco protector más gruesa y una mayor cantidad de células de defensa (linfocitos intraepiteliales).
CIDCA: alimentos, microbiología y desarrollo de probióticos
El Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de Alimentos fue uno de los pilares del estudio que continúa una línea de trabajo iniciada hace más de dos décadas. Desde este centro se aisló por primera vez y se trabajó en la identificación y caracterización de la levadura probiótica, su cultivo y su potencial como ingrediente funcional.
El Grupo de Investigación en Alimentos Fermentados Tradicionales: probióticos, prebióticos y simbióticos, (GIFT.pps) del CIDCA tiene una larga trayectoria en microbiología de alimentos y desarrollo de probióticos. En este caso, su aporte incluyó la selección de la cepa Kluyveromyces marxianus, la evaluación de sus propiedades beneficiosas y su capacidad para crecer en subproductos de la industria láctea, como el suero de queso.
Este último punto no es menor ya que permite pensar en procesos productivos más sustentables, donde subproductos industriales se transforman en insumos de alto valor agregado.
CINDEFI: biotecnología y escalado productivo
El Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales aportó su conocimiento en procesos biotecnológicos y fermentaciones a escala.
Uno de los desafíos clave en este tipo de desarrollos es pasar del laboratorio a la producción. En este sentido, el CINDEFI trabajó en el diseño de procesos de cultivo y obtención de biomasa de la levadura, optimizando condiciones para lograr altos rendimientos sin perder sus propiedades funcionales.
El IIFP: comprender el sistema inmune para mejorar la salud
El Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos tuvo un rol clave en la línea de investigación que se desarrolla en colaboración entre varios centros desde hace años, aportando su expertise en inmunología, biología celular y fisiopatología.
“Desde este instituto se abordaron preguntas fundamentales: ¿cómo impacta el probiótico en el sistema inmune de los animales? ¿De qué manera modula la respuesta inflamatoria? ¿Qué cambios produce en la interacción entre microorganismos y el organismo huésped?”, explicó Martín Rumbo director del IIFP
Para responderlas, los equipos del IIFP trabajaron con modelos celulares avanzados —como líneas de células intestinales humanas— que permiten simular procesos biológicos complejos en condiciones controladas. En este estudio, utilizaron sistemas reporteros para medir la respuesta inflamatoria frente a estímulos bacterianos, observando que la levadura probiótica tenía una fuerte capacidad antiinflamatoria.
Además, el instituto contribuyó al análisis de parámetros inmunológicos en los animales, evaluando anticuerpos, respuesta a vacunación y marcadores de integridad intestinal. Estos estudios permitieron entender no solo que el probiótico funciona, sino también por qué fortalece la barrera intestinal, modula la respuesta inmune y mejora la relación con la microbiota.
El aporte del IIFP es central porque conecta la investigación básica con aplicaciones concretas. Su trabajo permite traducir fenómenos moleculares y celulares en mejoras productivas y sanitarias, un puente clave entre la ciencia fundamental y la innovación.
Ciencias Veterinarias: el vínculo con el territorio
Las cátedras de Producción Porcina y Patología Especial de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP fueron responsables de llevar la investigación del laboratorio al campo, siendo claves en el diseño y ejecución del ensayo en granja y a su vez participaron en la evaluación de parámetros productivos, seguimiento de los animales durante el ensayo y análisis histopatológico.
El ensayo se realizó en condiciones reales de producción, en una granja de la provincia de Buenos Aires, generando evidencia clave sobre la eficacia del probiótico en situaciones concretas.
Este vínculo con el territorio es esencial: permite validar los desarrollos científicos en contextos reales y facilita su transferencia al sector productivo. La empresa de biotecnología Beneficial Germs S.A colaboró para el desarrollo del producto probiótico realizando el proceso de liofilización de las levaduras. Para que las levaduras ejerzan su efecto deben estar vivas. El proceso de liofilización mantiene la viabilidad de las levaduras permitiendo su deshidratación de manera de poder emplearlas como suplemento alimentario en la granja sin necesidad de mantenerlas refrigeradas, lo cual es clave para el desarrollo de un producto comercial. También formó parte del trabajo la Granja “Las 4B” SA, el establecimiento productivo bonaerense donde se llevaron a cabo las pruebas con animales en condiciones de entorno similar al de aplicación final del probiótico, demostrando la factibilidad de transferencia de la tecnología y aplicación en producción animal.
Economía circular
Uno de los pilares de este proyecto es la economía circular. La levadura se produce utilizando permeado de suero de queso, un subproducto de la industria láctea que suele ser contaminante, transformándolo en un insumo de alto valor biológico.
Este proyecto contó con el apoyo financiero de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) y el Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología de la Provincia de Buenos Aires. Con este desarrollo, la casa de estudios platense reafirma su compromiso con la generación de soluciones que protegen la salud pública y potencian la economía nacional.








