Educación

Fernando Tauber: “El conocimiento es la herramienta definitiva para la soberanía y la dignidad social”

En una extensa y profunda charla en los estudios de FM Classique 106.5, el arquitecto Fernando Tauber, actual vicepresidente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), visitó el programa Comunidad Profesional. En un contexto marcado por la aceleración tecnológica y las dificultades presupuestarias, Tauber desglosó una visión estratégica donde el conocimiento no es solo un activo académico, sino el motor principal para resolver los «dolores reales» de la sociedad argentina.

El conocimiento como frontera de soberanía
Para Tauber, la universidad moderna enfrenta un desafío constante ante la velocidad con la que el saber se vuelve obsoleto y la irrupción de herramientas como la inteligencia artificial. En ese contexto, el funcionario de la UNLP realizó una distinción fundamental: el mundo se divide entre quienes compran conocimiento y quienes lo producen.

“Esa es la condición de soberanía que lee el conocimiento. La capacidad de tomar nuestras propias decisiones nace en la premisa de tener el conocimiento necesario para respaldarlas”, afirmó el arquitecto. Según Tauber, los países que no producen saber terminan «primarizando» sus recursos naturales, vendiéndolos sin valor agregado y asumiendo una condición dependiente que genera exclusión y pobreza.

 

Una usina de soluciones: De la teoría a la fábrica

La UNLP ha dejado de ser únicamente un espacio de aulas para transformarse en una robusta comunidad de 220.000 personas que produce soluciones tangibles.

Bajo la premisa de que «el conocimiento resuelve dolores», la universidad ha desplegado una serie de unidades productivas que operan sin fines de lucro, enfocadas en los sectores más vulnerables.

Seguridad Alimentaria: La fábrica de alimentos deshidratados de la UNLP es hoy una de las más importantes del país en el sector público, produciendo 150.000 raciones diarias destinadas a población con hambre. “No producimos para el mercado, el objetivo es subir un escalón en los niveles de dignidad de la pobreza”, explicó Tauber.

Salud Pública: La universidad produce más de 40 medicamentos diferentes y está construyendo una fábrica de vacunas con capacidad para 52 millones de dosis anuales. Incluso han incursionado en el tratamiento de enfermedades raras, cuyos medicamentos en el mercado pueden costar más de un millón de dólares, un obstáculo que la universidad sortea mediante la investigación propia y el uso de tecnología avanzada.

Vivienda Social: Ante un déficit habitacional de 4 millones de viviendas en Argentina, la UNLP desarrolla una impresora 3D de hormigón capaz de construir una casa por día. Este avance tecnológico permitiría reducir drásticamente los costos (a menos de 8.000 dólares por unidad) y achicar la brecha de demanda social.

Energía y Litio: En asociación estratégica, la universidad impulsa la primera planta de celdas y baterías de litio de la región. Para Tauber, es el ejemplo perfecto de soberanía: “No puede ser que un chino se lleve el litio en una carretilla y después le compremos la batería a ellos. Nosotros demostramos que se le puede agregar valor en Argentina”.

El aprendizaje desde la realidad
Un punto clave destacado en la entrevista es que el conocimiento no se agota en el laboratorio. Tauber subrayó que la universidad «aprende de la realidad». Como ejemplo, mencionó cómo la Facultad de Ciencias Exactas, al producir repelentes, descubrió que el costo del envase era cien veces mayor que el del líquido.

Esto llevó a la intervención de Diseño Industrial y cooperativas de reciclaje para producir sus propios atomizadores, integrando saberes de distintas disciplinas para superar las barreras del mercado.

Educación pública en crisis: El debate de la protesta
La charla no esquivó la difícil situación que atraviesa el sistema educativo y científico nacional. Tauber calificó de “angustiante” la realidad de los 16.000 docentes de la UNLP, muchos de los cuales perciben salarios que no cubren las necesidades básicas.

A pesar de compartir el reclamo y la disconformidad, el vicepresidente de la UNLP planteó la necesidad de encontrar una síntesis en la protesta que no lastime a los estudiantes.

“No podemos conducir la protesta en una dirección que cierre la universidad. Si el gobierno nacional quiere cerrarla y nosotros la cerramos, estamos yendo en la dirección que ellos proponen”, reflexionó.

Propuso, en cambio, formas de visibilización que garanticen el funcionamiento académico, recordando que el conocimiento es, en última instancia, lo que protege el futuro de los jóvenes.

Fernando Tauber concluyó reafirmando el compromiso de la Universidad Nacional de La Plata como una institución que no solo dicta 75 oficios y cientos de carreras, sino que se posiciona como el referente estratégico del conocimiento en un país donde otras agencias científicas están siendo desfinanciadas.

“Necesitamos estar mejor, dignamente mejor”, cerró, invitando a la comunidad a valorar la «tangibilidad» de la universidad pública: una fábrica de soluciones que, lejos de ser un gasto, es la inversión más genuina para el progreso de la nación.

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