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29/09 Día del Corazón: Las enfermedades cardiovasculares siguen a la cabeza de las causas de muerte evitables

Hay una pandemia que no tiene la misma prensa que el coronavirus, que no se previene con barbijos ni alcohol y que, sin embargo, lleva muchos más años de evolución y es la primera causa de muerte en el mundo. Se trata de las enfermedades cardiovasculares, motivo de más muertes que el cáncer, la diabetes y las patologías respiratorias crónicas.

El Dr. Roberto Torrijos, Jefe de Unidad de Cuidados Intensivos Cardiovasculares del Hospital Español y ex Presidente del Comité de Electrofisiología de la Federación Argentina de Cardiología, señaló: “En el mundo se calcula que hay 520 millones de personas con enfermedades cardiovasculares diagnosticados, algunos no, que viven con su enfermedad y que durante esta pandemia han tenido grandes temores, porque son pacientes que corren más riesgos de desarrollar complicaciones si se contagiaban del virus. Por eso, muchos de ellos han tenido miedo de acudir a sus citas rutinarias, aquel paciente con cardiopatía isquémica o hipertensión arterial, o el paciente de unos 40 y pico de años con algunos factores de riesgo que sino se sabe cardiópata no viene. Aún también en emergencias, gente que ha tenido dolor de pecho o que ha tenido disminución de la movilidad de una parte del cuerpo tampoco han buscado la consulta médica y sabiendo que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte, mucho más que el Covid”.

Día del Corazón

Para sensibilizar sobre los hábitos que podrían evitar estas enfermedades, la Organización Mundial de la Salud decidió, en el año 2000, que todos los 29 de septiembre se celebre el Día del Corazón. En Argentina, las muertes cardiovasculares ascienden a 100.000 por año de acuerdo con los últimos datos oficiales, correspondientes a 2019, y de ese total entre 40.000 y 50.000 se manifiestan como muertes súbitas, el equivalente a un fallecimiento cada 15 minutos. Se calcula que alrededor del 90% de esos decesos inesperados en personas aparentemente sanas ocurren por cardiopatías coronarias que, en términos sencillos, implican el estrechamiento de arterias que llevan sangre oxigenada al corazón.

“Muchos de estos decesos podrían evitarse con prevención primaria, es decir, cambios en el estilo de vida que dejen atrás el cigarrillo, los alimentos ricos en sodio y grasas saturadas y el sedentarismo”, explicó el cardiólogo y miembro del Consejo Directivo de la Agremiación Médica Platense, Juan Pablo Álvarez. Para promover esos hábitos en la comunidad y entre el personal de esa entidad -que nuclea a más de 5.000 médicos-, el miércoles 29 el Instituto de Investigación y Educación en Salud (INSAP) de la Agremiación Médica Platense y la Fundación UDEC firmarán un acuerdo de cooperación mutua.

El médico cardiólogo y emergentólogo Daniel Corsiglia, presidente de la Fundación UDEC, explicó que para prevenir síndromes coronarios agudos como los infartos “es clave capacitar a la comunidad en el control de los factores de riesgo y las enfermedades que pueden resultar disparadoras de una muerte súbita cardiovascular, tales como la hipertensión, el tabaquismo, la diabetes, el sobrepeso y la obesidad”.

Por otra parte, advirtió que ya se observa que el coronavirus ha dejado en un porcentaje de pacientes complicaciones inmunológicas y potenciales riesgos para el corazón, “por eso es importante que quienes tuvieron Covid-19 realicen una consulta médica que permita evaluar posibles secuelas del virus y, en ese caso, hacer un seguimiento médico y adoptar hábitos protectores”.

Los especialistas coinciden en que las condiciones de encierro e incertidumbre que generó la pandemia y la extensa cuarentena no sólo retrasaron controles médicos de rutina sino que, además, profundizaron factores de riesgo cardiovascular como el estrés, el sedentarismo y el consumo de tabaco y de alcohol en exceso con consecuencias que ya comienzan a verse en los consultorios.

Corazones protegidos

De acuerdo con los últimos datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, en 2015 las principales causas de muerte fueron las enfermedades del corazón (39,3%).

La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) de la cartera sanitaria nacional, que reúne las respuestas de 29.224 argentinos y argentinas, mostró que el 22,2% consume tabaco, una de las sustancias más dañinas para el sistema cardiovascular. No obstante, ese porcentaje muestra un descenso en comparación con la primera encuesta de este tipo, que data de 2005, cuando los fumadores eran el 29,7% de los encuestados.

Contrariamente a lo observado con el tabaco, el consumo de alcohol está en aumento. El indicador de “consumo de alcohol episódico excesivo” muestra una tendencia ascendente constante (pasó de 8,9% en 2009 a 13,3% en 2018) y es cinco veces mayor en los jóvenes que en los adultos de mayor edad.

Además de evitar el consumo de tabaco y alcohol, uno de los principales hábitos recomendados por los cardiólogos para proteger el corazón es la actividad física aeróbica y regular: “Como mínimo 150 minutos semanales, esto equivale a 50 minutos tres veces por semana”, precisó Álvarez. Moverse con esa frecuencia previene todas las “enfermedades crónicas no transmisibles”, dentro de las cuales revisten las patologías cardiovasculares y la diabetes, responsables del 73 por ciento de las muertes a nivel mundial.

La prevalencia de actividad física baja en la 4° edición de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo alcanzó al 44,2% de los encuestados, lo cual indica una reducción respecto al valor de 2013 (54,7%). Resultó mayor la baja actividad física en mujeres en comparación con los varones (46,6% y 41,5%, respectivamente).

Otro factor de riesgo cardiovascular está dado por el exceso de peso, que según la misma encuesta alcanza al 66,1% de la población. De ese total, prácticamente la mitad tiene sobrepeso (33,7%) y la otra mitad llega a niveles de obesidad (32,4%). La prevalencia de diabetes o glucemia elevada también aumentó de 9,8% a 12,7% entre 2013 y 2018, en concordancia con el crecimiento de la obesidad. En tanto, la hipertensión se mantiene por encima del 30 por ciento de la población y el colesterol alto en el 29%.

El cardiólogo Juan Pablo Álvarez insiste en la necesidad de promover acciones y políticas sanitarias que disminuyan esos factores de riesgo en la comunidad: “Nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para comenzar a mejorar la salud cardiovascular”. “Algunos factores de riesgo pueden ser controlados y otros no, pero si se eliminan los que sí pueden cambiarse y se controlan adecuadamente los no modificables, como por ejemplo los genéticos, es posible reducir apreciablemente el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular”, finalizó.

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