En una nueva edición de Comunidad Profesional, el programa que se emite los viernes a las 14 por FM Classique 106.5 y que transita su novena temporada, dialogamos con Andrés Thomás, kinesiólogo especialista en deportes y presidente de la Asociación de Kinesiología del Deporte.
En el marco del inicio del Mundial, el especialista analizó la situación física de los futbolistas de élite y brindó consejos fundamentales para quienes realizan actividad física de forma recreativa.
Lic. Andrés Thomas
El «acelerador» a fondo: por qué los profesionales llegan al límite
Con el inicio de la cita mundialista, una de las mayores preocupaciones ha sido la cantidad de jugadores que llegan «tocados» o con lesiones recientes.
Según Thomás, las lesiones son multifactoriales, pero el calendario europeo juega un rol determinante: «La gran mayoría de jugadores que están en el mundial vienen de jugar una cantidad de partidos impresionante y están terminando su año calendario».
El especialista explicó que, en lugar de descansar tras el fin de las ligas, los deportistas deben «apretar el acelerador» para ganarse un lugar en la lista o llegar en forma, lo cual deja una huella física inevitable.
En este contexto, la lesión más frecuente es el desgarro muscular, particularmente en el isquiotibial.
«Es una lesión traicionera porque muchas veces no avisa; el mayor impacto previo es la fatiga muscular y corporal general», advirtió.
La brecha entre el profesional y el amateur: el factor descanso
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la «bajada a tierra» para los deportistas recreativos que, en ocasiones, intentan imitar las rutinas de los profesionales sin contar con su estructura de soporte.
«¿Sabés cuál es la principal diferencia entre un profesional y un amateur? Muchas veces son las horas de descanso», sentenció Tomás.
Mientras que un deportista de élite entrena, come adecuadamente y duerme entre 8 y 9 horas, el deportista amateur suele entrenar con la misma intensidad pero debe sumar 8 o 10 horas de trabajo, pocas horas de sueño y las exigencias de la vida social y familiar.
«Al final, el tanque no se vuelve a llenar nunca y, al exigirlo otra vez, es cuando se propagan las lesiones», explicó.
Una profesión en crecimiento
Andrés Thomás, quien también es coordinador de la Comisión de Docencia e Investigación del Colegio de Kinesiólogos de la provincia de Buenos Aires (CoKiBA), destacó que la demanda laboral para los kinesiólogos ha aumentado significativamente.
Este fenómeno no se debe necesariamente a un aumento en la peligrosidad de los deportes, sino a que la población activa es cada vez mayor y más diversa.
«Aumentó la población que hace deporte, que quiere estar bien, competir y alargar su vida deportiva; desde jóvenes hasta personas de 70 años que siguen jugando al tenis», concluyó el especialista antes de partir hacia la ciudad de La Plata para continuar con sus labores asistenciales






