Martín Zurita, secretario ejecutivo de AIEPA, advirtió que la difusión no consentida de imágenes de alumnas manipuladas con inteligencia artificial es una señal de alarma. Reclamó prevención, capacitación y responsabilidades compartidas entre las instituciones educativas, las familias, el Estado y las plataformas digitales.
La creación y difusión de imágenes íntimas falsas de estudiantes mediante inteligencia artificial encendió las alarmas en el ámbito educativo. Frente a estos casos de violencia digital, la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPA) planteó que las escuelas deben contar con herramientas para prevenir estas situaciones, pero advirtió que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre las instituciones educativas.
El tema fue abordado por Martín Zurita, secretario ejecutivo de AIEPA, durante una entrevista con Comunidad Profesional, el programa que se emite los viernes a las 14 por Fm Classique.
En la conversación, el dirigente se refirió a la preocupación generada por la difusión no consentida de imágenes de alumnas, manipuladas con inteligencia artificial y publicadas en sitios pornográficos, en un caso ocurrido en una escuela privada de Lomas de Zamora.
“Faltan controles del Estado, faltan controles de la familia”, sostuvo Zurita, quien también señaló la responsabilidad de las empresas tecnológicas y de las plataformas donde se difunden o comercializan este tipo de contenidos.
Una responsabilidad que va más allá de la escuela
Para el representante de AIEPA, los establecimientos educativos tienen un papel importante en la prevención y en el abordaje de las problemáticas vinculadas con el uso de la tecnología. Sin embargo, consideró que no deben convertirse en los únicos responsables de situaciones que se originan y se desarrollan también fuera del ámbito escolar.
En ese sentido, puso el foco en el acceso de los menores a los dispositivos y las aplicaciones, así como en los controles sobre los sitios que permiten publicar o distribuir material de carácter sexual generado a partir de imágenes manipuladas.
“La escuela tiene que hacer mucho en el tema de la prevención y de trabajar, obviamente no puede mirar para otro lado porque todo repercute en la escuela”, afirmó. No obstante, insistió en que intervienen distintas responsabilidades: “La de la familia, la del Estado, la de las empresas y de plataformas”.
El planteo se produce en un contexto de creciente preocupación por el uso de herramientas de inteligencia artificial para crear imágenes falsas de personas sin su consentimiento, una práctica que puede afectar la intimidad, la integridad y la convivencia de los estudiantes.
Celulares en las aulas: autonomía y respaldo legal
Durante la entrevista, Zurita también se refirió a la regulación del uso de celulares en las escuelas secundarias bonaerenses y al pedido de AIEPA para que cada institución tenga autonomía a la hora de definir sus propias reglas.
El dirigente explicó que algunas escuelas ya prohíben los teléfonos mediante sus reglamentos internos, mientras que otras los incorporan como recursos pedagógicos. Por eso, la entidad considera necesario que las instituciones puedan decidir cómo abordar su uso y cuenten con respaldo legal para aplicar las medidas establecidas.
Según señaló, los conflictos pueden surgir cuando docentes o directivos retienen un dispositivo y las familias cuestionan esa decisión. Frente a ese escenario, reclamó procedimientos claros y normas que protejan tanto a los estudiantes como a los trabajadores de la educación.
La discusión sobre los celulares, agregó, se vincula con otros desafíos que atraviesan las escuelas, entre ellos la ludopatía adolescente, el uso de redes sociales y las distintas formas de violencia digital.
Prevención, capacitación y límites claros
Zurita advirtió, además, sobre el desgaste que enfrentan los docentes ante la acumulación de demandas que exceden la enseñanza de contenidos. A las tareas académicas se suman problemáticas sociales y digitales que repercuten en la vida cotidiana de las aulas.
Frente a ese panorama, consideró necesario actuar antes de que los casos lleguen a instancias judiciales. “Necesitamos prevención, necesitamos capacitación, límites claros”, afirmó.
Y sintetizó el desafío con una reflexión sobre el papel de los adultos ante los cambios tecnológicos: “La tecnología cambia muy rápido, pero la responsabilidad de los adultos sigue siendo la misma”.
Para AIEPA, la respuesta frente a la violencia digital requiere un trabajo coordinado entre las escuelas, las familias, el Estado y las plataformas tecnológicas. El objetivo, según el planteo de su secretario ejecutivo, es fortalecer la prevención y evitar que las instituciones educativas deban enfrentar en soledad problemas que atraviesan a toda la sociedad.





