Con las bajas temperaturas las estadísticas muestran un notable aumento de los casos de bronquiolitis y otras infecciones respiratorias en bebés y niños pequeños. En ese contexto, especialistas en kinesiología respiratoria destacan que la prevención, la detección temprana de los síntomas y su intervención en los tratamientos, es clave para evitar complicaciones.
Cada invierno, la bronquiolitis se convierte en una de las principales causas de consulta pediátrica. Según el Programa Nacional de Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB) del Ministerio de Salud de la Nación, estas enfermedades representan el 70% de las consultas ambulatorias y el 50% de las internaciones pediátricas durante la temporada invernal.
Las IRAB —que incluyen bronquiolitis, neumonía, laringitis y traqueobronquitis— constituyen además la principal causa de mortalidad reducible en menores de cinco años, por lo que el diagnóstico y el tratamiento oportunos resultan claves.
Por qué el kinesiólogo respiratorio es clave
La licenciada María Belén Castelli, kinesióloga especializada en abordaje respiratorio pediátrico y referente del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA), explicó que la kinesiología respiratoria cumple un papel fundamental tanto en la prevención como en el tratamiento de estos cuadros.
«Lo central es hacer una correcta evaluación del caso para definir el tratamiento más adecuado», señaló la especialista. A partir de esa valoración, el kinesiólogo trabaja para mantener permeables las vías aéreas, favorecer una respiración eficiente y acompañar la recuperación del niño.
“El kinesiólogo resulta un aliado clave del pediatra frente a este tipo de patologías. En el equipo de salud que rodea a un niño con problemas respiratorios, la especialidad kinesiológica respiratoria suele ser menos conocida que la del pediatra, pero su función es central” agregaron desde CoKiba.
Reconocimiento a la tarea del Kinesiólogo
Castelli destacó que el rol del kinesiólogo respiratorio creció significativamente en los últimos años, especialmente en las áreas de internación y cuidados críticos, consolidándose como un integrante indispensable del equipo de salud.
Los especialistas advierten además que es importante concientizar sobre algunas acciones o maniobras que pueden ser contraproducentes. “Golpear la espalda del bebé para movilizar secreciones puede resultar perjudicial y tampoco debe nebulizarse a un niño sin indicación médica o evaluación kinésica” explicó Carla Tognini, jefa del Área de Kinesiología del Hospital de Niños de La Plata. “son algunas prácticas muy difundidas pero ya no se recomiendan” señaló.
En los casos que requieren internación, el kinesiólogo participa además en el monitoreo de la ventilación mecánica, la prevención del daño pulmonar y la movilización temprana del paciente. En ese sentido, Castelli remarcó que «el tratamiento debe ser integral, no solo enfocado en la vía aérea», ya que el objetivo es acompañar la evolución del niño desde un abordaje completo.
Además de la atención clínica, uno de los aspectos más importantes de su trabajo es brindar herramientas a las familias para continuar los cuidados en el hogar y prevenir nuevas complicaciones. «Buscamos que los padres se lleven una caja de herramientas para sostener la mejoría del niño y actuar de manera adecuada ante nuevos episodios», resumió la kinesióloga.
Qué hacer (y qué no hacer) en casa
En cambio, aconsejó aprender a reconocer los signos de dificultad respiratoria —costillas marcadas al respirar, uso de los músculos del cuello, hombros elevados o aleteo nasal— y mantener al bebé semisentado, con la cabeza y el tronco ligeramente elevados, evitando que el mentón quede pegado al pecho. También recomendó cambiar periódicamente su posición para favorecer la ventilación de ambos pulmones.
Cómo se contagia y cuándo consultar de inmediato
La bronquiolitis se transmite por contacto con personas infectadas, superficies contaminadas o a través de las gotitas que se expulsan al hablar, toser o estornudar. En los meses fríos, la permanencia en ambientes cerrados favorece su circulación.
Los especialistas recomiendan consultar de inmediato ante cualquiera de estos síntomas:
Dificultad para respirar o silbidos en el pecho.
Hundimiento del pecho o de las costillas al inspirar.
Tos persistente.
Fiebre.
Cansancio o irritabilidad.
Dificultad para alimentarse o prenderse al pecho.
Coloración azulada de labios o piel.
Cómo prevenir la bronquiolitis
Los especialistas coinciden en que muchas infecciones respiratorias pueden prevenirse con medidas sencillas:
Mantener la lactancia materna el mayor tiempo posible.
Cumplir con el Calendario Nacional de Vacunación.
Evitar la exposición al humo del cigarrillo y otras fuentes de combustión.
Lavarse frecuentemente las manos y limpiar los objetos de uso habitual del bebé.
Ventilar los ambientes todos los días.
No colocar tapabocas a menores de dos años.
En bebés menores de tres meses, prematuros o con enfermedades crónicas, evaluar junto al pediatra la asistencia al jardín maternal durante los períodos de mayor circulación viral.





