El ingeniero platense Claudio Velazco analizó en el programa «Comunidad Profesional» los alcances de su informe sobre el impacto económico tras el reciente sismo. Según sus cálculos, se estima que más de 58.000 construcciones resultaron afectadas, planteando un escenario complejo que requiere no solo inversión, sino la aplicación de tecnologías modernas para prevenir futuras catástrofes.
En una entrevista brindada al programa Comunidad Profesional, emitido por FM Classique 106.5, el ingeniero hidráulico, civil y planificador de obras integrales, Claudio Velazco, brindó detalles reveladores sobre un informe preliminar de cuantificación económica para la reconstrucción de las zonas afectadas por el reciente sismo en Venezuela
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La tecnología al servicio de la precisión
Para llegar a una cifra cercana a la realidad de los daños, Velazco utilizó herramientas de vanguardia. El análisis se basó, en gran medida, en el contraste de imágenes satelitales proporcionadas por la NASA, tomadas antes y después de la catástrofe.
A través de la detección por capas, se logró identificar que aproximadamente 58.000 construcciones sufrieron daños de diversa magnitud.
Es importante destacar que el término «construcciones» abarca un espectro amplio. “No son solo edificios de altura; son construcciones en general, desde viviendas de una planta hasta edificios de gran altura”, aclaró el ingeniero.
Según sus estimaciones técnicas, considerando superficies mínimas, se habla de un área afectada de no menos de 5,3 a 5,5 millones de metros cuadrados.
Ingeniero Claudio Velazco
Los números de la catástrofe
El informe desglosa los costos de manera pormenorizada. Velazco aplicó un costo promedio de construcción para la zona y realizó un análisis puntual por barrios para los edificios de altura (que oscilan entre 12 y 20 pisos).
Edificios de altura: Se estima que unos 250 edificios promedio requieren reconstrucción, lo que demandaría una inversión cercana a los 1.900 millones de dólares.
Inversión base: Sumando todas las categorías de construcción, la cifra base de inversión sugerida asciende a los 7.000 millones de dólares.
Sin embargo, el ingeniero advirtió que este monto es un «piso de inversión mínima», ya que se refiere exclusivamente a la parte edilicia. «A eso hay que sumarle toda la infraestructura pública que se pudo ver dañada, cifra que obviamente incrementará el presupuesto total», señaló durante la entrevista.
Seguridad sísmica: ¿Se pudo haber evitado el colapso?
Uno de los puntos más críticos de la charla fue la preparación de las estructuras. Para Velazco, la magnitud de los derrumbes evidencia que Venezuela no estaba preparada para un evento de esta naturaleza.
El experto subrayó que, si se hubieran aplicado tecnologías antisísmicas —incluso aquellas disponibles desde el año 2000 o las más modernas fortalecidas desde 2020—, muchas de las pérdidas materiales y humanas podrían haberse evitado.
Aplicar criterios modernos de seguridad antisísmica en los nuevos edificios incrementaría el costo de construcción en aproximadamente un 30%, pero garantizaría la estabilidad estructural. «La clave es que, ante un siniestro, el edificio no se venga abajo. Puede que pierda funcionalidad y deba demolerse después, pero no debe colapsar en el momento», explicó.
Una lección para Argentina
El interés de Velazco por cuantificar estos daños no es casual. Como profesional de La Plata, busca generar conciencia no solo sobre la situación en Venezuela, sino también sobre el riesgo en nuestro propio país.
«Nosotros también tenemos zonas sísmicas y hemos sufrido terremotos como el de San Juan en 1944, con miles de vidas perdidas», recordó.
Su trabajo busca alertar a la sociedad y a la dirigencia política sobre la importancia de replantear los estándares constructivos en las zonas de riesgo en Argentina. En San Juan, por ejemplo, el cambio en la relación acero-hormigón en el diseño tradicional fue una respuesta técnica directa para construir una ciudad más segura tras la tragedia.
Finalmente, el ingeniero definió su labor como un aporte personal para el debate público: “Me dedico a investigar por qué suceden las cosas. Mi objetivo es dejar este grano de arena para que, a partir de las tragedias, sirva la reflexión y cada edificio que se construya lo haga con las condiciones de seguridad que su contexto requiere”
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