Comunidad Profesional

Anestesiólogos: desafíos actuales en la formación de los profesionales de la salud

Por Federico Ferrero (*)

En los últimos años se registraron importantes cambios en la forma en que llevamos a cabo la educación de los profesionales de la salud, a tal punto que es posible hablar de la existencia de un nuevo paradigma formativo que concibe la educación en salud como una práctica centrada en el alumno, estudiante o aprendiz ¿Qué significa esto?Significa que como resultado de la confluencia de teorías educativas provenientes de diversas disciplinas (didáctica, psicología del aprendizaje, pedagogía, sociología), ha tomado impulso la idea de que en una situación de aprendizaje es mucho más importante lo que el estudiante “hace” que lo que “hace” el docente. O dicho en otras palabras, que para que se produzca el aprendizaje la actividad cognitiva debe recaer mayormente en los estudiantes (y no en los docentes y profesores).

La aparición de internet y del acceso casi ilimitado al conocimiento que ésta implica cambia decididamente la ecuación educativa, porque el desafío del estudiante ya no es acceder al conocimiento sino qué hacer con él, es decir, cómo organizarlo y articularlo en virtud de sus proyectos intelectuales y profesionales, desarrollar criterios para evaluar esa información, sopesarla y jerarquizarla. Y por supuesto, y de suma relevancia en el ámbito de las profesiones de la salud, utilizar esta información para resolver problemas de la práctica asistencial.

La situación actual de aislamiento preventivo y distanciamiento social que impuso la pandemia genera inconvenientes pero también nuevas oportunidades. Por un lado hay un movimiento de virtualización educativa que tiene claramente un aspecto positivo en lo que significa la explosión de ofertas de acceso al conocimiento; creo que el confinamiento impulsó decididamente la virtualización de actividades que tradicionalmente no asumían esa dinámica y eso implica necesariamente una mejora en la oferta de actividades de formación. Había evidentemente una tecnología en comunicaciones que venía creciendo pero se adoptaba en forma marginal, una capacidad ociosa instalada (usábamos el zoom para reuniones pero no para clases, mucho menos para trabajar en grupos!). Antes invitábamos a alguien para una conferencia presencial y ahora lo hacemos por instagram.

Se fueron desarrollando un conjunto de herramientas virtuales interactivas pero que la comunidad educativa en general y de la salud en particular no incorporaba o lo hacía en forma marginal. Entonces cuando sucede la pandemia las posibilidades técnicas estaban instaladas, las plataformas, las aplicaciones, etc. Lo que apareció fue la necesidad de aprender a usarlas porque era la posibilidad comunicativa que teníamos, o tenemos.

Para que este aspecto positivo se consolide es condición necesaria la posibilidad de que todos accedan a un servicio de internet de calidad y amplitud de banda.Después está el debate de cómo se incorpora esa tecnología y si realmente se la emplea como innovación o para reproducir modalidades educativas más tradicionales (usar zoom por ejemplo para una clase tradicional/magistral centrada en la transmisión de información más que en su problematización.

Seguramente con la falta de presencialidad hay aspectos del aprendizaje de procedimientos que se resienten y que hoy es difícil reemplazar con la tecnología; también la comunicación humana sabemos que tiene componentes primordialmente no verbales y de algún modo se reciente en la no presencialidad; pero si miramos bien hay muchas cosas positivas, desde la persona que está angustiada y puede tener una sesión de psicoterapia por medios virtuales que de otro modo no podría tener, hasta la telemedicina. Un profesional de la salud que está en una localidad o pequeño pueblo atendiendo a su población, que de repente accede a propuestas de actualización que estaban reservadas a las grandes ciudades y universidades, que ante una problemática que lo desborda puede realizar una interconsulta sin importar donde esté su colega a quien consulta, bueno eso necesariamente genera oportunidades para una mejora en la salud de la población.

 

Ahora bien, dentro de este nuevo paradigma de educación en salud centrada en el alumno es posible identificar diferentes e interesantes propuestas; algunas de ellas son recuperadas y desarrolladas en el marco de la Sociedad Platense de Anestesiología a través de distintas experiencias:

1) La difusión de la simulación clínica como técnica de enseñanza. Se trata de una metodología de enseñanza donde el docente no es el actor principal sino una especie de director de escena que trata de sacar lo mejor de los actores (estudiantes).
En la Sociedad platense de anestesiología contamos con un centro de simulación de alta tecnología que permite crear escenarios clínicos donde los estudiantes de la carrera y también socios de la institución, es decir profesionales que ya son especialistas, entrenan diversas habilidades. El método tiene numerosos ventajas desde el punto de vista del aprendizaje. La primera de ellas es sin dudas el hecho de constituir un entorno de seguridad para quien está aprendiendo y para terceros. Esto significa que en lugar de entrenar sobre pacientes reales se entrena sobre simuladores. En este sentido, la tecnología permite hoy preparar y desarrollar escenarios de alta fidelidad, donde pueden experimentarse situaciones muy similares a las que se viven en un shockroom o un quirófano. En la medida en que más se acerca o parece una práctica simulada a una práctica real, mayor será la posibilidad de trasladar lo aprendido cuando se produzca un evento similar en la práctica clínica.

2) Otro aspecto a destacar es la irrupción de una ciencia de los factores humanos y la definición de la seguridad del paciente como eje estructurante de la atención sanitaria.
Que significa todo esto? En los últimos años hay una preocupación por evitar las consecuencias que devienen de los errores durante la atención médicay/o de los fallos en los sistemas de salud. Sabemos hoy que la mayoría de los errores médicos tienen su origen no en la falta de saberes o conocimientos de los profesionales, sino en la falta de entrenamiento en un conjunto de habilidades llamadas no técnicas o factores humanos. Es decir que hay una serie de competencias y habilidades que son determinantes a la hora de tener un rendimiento competente que durante mucho tiempo no se entrenaron ni enseñaron en las universidades y residencias. Algunas de estas habilidades se creían innatas como el liderazgo, la buena comunicación – ya sea en una situación de crisis o ante la necesidad de comunicar malas noticias a los familiares -, o el trabajo en equipo.

En este sentido y junto con el desarrollo de la simulación clínica como técnica de enseñanza se han trasladado una serie de procedimientos de seguridad de la industria aeronáutica, que se conocen como Manejo/gestión de recursos en crisis que, en definitiva, son pautas para mejorar el desempeño en situaciones de crisis que incluyen elementos de comunicación, trabajo en equipo, liderazgo y conciencia situacional, y que prevén desde el pedido de ayuda en forma oportuna hasta la movilización de todos los recursos disponibles para resolver las crisis.
Esta conciencia que hoy existe en el ámbito de la salud sobre la importancia que tienen los factores humanos (o habilidades no técnicas) se traduce en el caso de la SPA en una decisión institucional de formar a los futuros anestesiólogos bajo estos paradigmas.

3) También en los últimos años ha adquirido centralidad el concepto de práctica deliberada o práctica reflexiva. Que implica esta idea? Implica revisar el supuesto de que la sola acumulación de horas de práctica en el desarrollo de una actividad compleja (como la atención de la salud) mejora el rendimiento de los profesionales. En realidad hoy la evidencia señala que la expertis se alcanza reflexionando sistemáticamente sobre la propia práctica. Esto implica trasladar el acento desde las acciones (modelo conductista) a los modelos mentales que están detrás de estas acciones y que las sustentan (modelo cognitivista).
Esta idea es un eje rector tanto de la simulación clínica como de la formación docente de los profesionales de la salud. En el caso de la simulación, la instancia donde esto se realiza se llama debriefing, y consta de una suerte de análisis post-experiencia donde con la guía de un instructor los participantes son llevados a revisar lo que hicieron durante la resolución de un caso clínico simulado (en el transcurso de un escenario de simulación) para identificar fortalezas y debilidades. En esta etapa analítica el objetivo es entonces revisar la propia práctica, no solo para analizar las acciones realizadas sino fundamentalmente para identificar las razones y pensamientos que llevaron a la toma de decisiones (correctas o no).

Lo misma actividad se realiza en los programas y cursos de formación docente que se realizan para los docentes de la carrera de anestesiología que tiene la SPA y para los instructores del centro de simulación. Es decir, ser mejor docente implica también revisar crítica y sistemáticamente la propia actuación, con el objeto de identificar oportunidades de mejora que puedan cristalizarse ante nuevas prácticas de enseñanza.

(*) Doctor en Ciencias Sociales. Licenciado en Educación. Es docente de la UNLP. Asesor pedagógico de la Sociedad Platense de Anestesiología (SPA)

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