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Arte y Ciencia, un equilibrio entre libertades civiles y control de enfermedades

Por Carlos Marcheschi *

El malestar entre la población argentina sometida al confinamiento y distanciamiento social, como medida mas segura de prevención en esta pandemia está causando estragos en otros aspectos.

Crece el malestar emocional, la imposibilidad de trabajar en muchos casos, el deterioro de las relaciones hogareñas y disminución de medidas de promo-prevención de otras enfermedades crónicas son algunas de las consecuencias del uso prolongado de esta herramienta epidemiológica.

Debiéramos agregar a los numerosos indicadores propuestos y expuestos hasta el cansancio (número ro, tasa de infectados por n de habitantes, tasa de muertes por numero de infectados, etc.) uno que refleje esta circunstancia y es un indicador de equilibrio.

Estos indicadores reflejan el impacto en alguna área, generado por alguna medida o acción tomada en otra.

Así veríamos en que medida el confinamiento no individualizado está afectando otras importantes necesidades.

La propuesta debe, probablemente, reevaluarse.

¿El control de una enfermedad está causando efectos secundarios por su manera de gestionarla en toda la población, con alcances quizás mayores que la propia enfermedad a controlar?

En las ciencias de seguridad existe esta tensión conocida entre las libertades individuales profesionales y la seguridad de todos.

Para ponerlo en términos más fáciles, hasta qué punto se debe respetar las “ganas” y/o “necesidades” laborales en términos de producción u horas de trabajo semanales de un profesional sin afectar la seguridad del procedimiento a realizar por ese profesional en los individuos de la comunidad donde esta ejerciendo ese profesional.

En los años 80 en Nueva York, la jovenLibbyZion de 18 años, se presenta a una guardia hospitalaria con agitación psicomotriz, fiebre y conciencia alterada.

El internista de guardia y su residente deciden internarla con indicación de sedantes y contención mecánica (amarre a la cama).

Luego que falleciera a las pocas horas de su estadía hospitalaria, su padre inicio una intensa acción para llevar adelante una investigación que demostró la causa de la muerte.

 

“En las ciencias de seguridad existe esta tensión conocida entre las libertades individuales profesionales y la seguridad de todos”

 

Una neumonía no diagnosticada, los médicos tratantes con un régimen laboral cercano a las 90 horas semanales, y los antecedentes no conocidos de la paciente hicieron un cóctel mortal.

Este hito en la medicina americana fue el que produjo legislaciones del ejercicio de la medicina con Guardias de 24 hs como límite horario y descanso posterior obligatorio.

Estamos aun en pañales por esta parte del globo en pensar. Producir consensos para limitar la producción profesional al punto que no vulnere la seguridad de todos.

Los pilotos de las aerolíneas, insertos en un SISTEMA ULTRASEGURO, van por delante.

Exámenes psicológicos, clínicos y de capacitación continua en forma obligatoria o aleatoria son algunas de sus limitaciones.

Todo el personal de un vuelo tiene restricciones de horas laborales con descansos obligatorios.

La poderosa entidad europea (EBA) regula el numero de horas que puede trabajar un anestesiólogo hasta un limite de 60 hs

Es decir que las libertades individuales pueden afectarse si afectan la seguridad del conjunto o sistema (y claramente no hablamos de delitos)

Esta tensión debe resolverse por consenso, en libertad, de todas las partes interesadas, pero nunca en modo autoritario y mucho menos sin considerar todo el conocimiento disponible despojado de toda subjetividad en lo humanamente posible.

Cuando la propia intención terapéutica da lugar a daño, es cuando se empieza a pensar en términos de seguridad y calidad asistencial, forma de pensar que ha desarrollado a la anestesiología, pero sobre todo a las ciencias de la seguridad.

¿Estamos evaluando adecuadamente el efecto del confinamiento obligatorio sobre la salud de los individuos como concepto integral?

Esperemos que el remedio no sea peor que la enfermedad.

* Doctor y  magister

 

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